De nuevo están tus letras frente a mis ojos, es un día raro,  me toman por sorpresa.
Te sigo el juego un rato para descifrar qué buscas, por qué hoy, por qué ahora…

Siento tantas cosas… rabia principalmente, y una horrible sensación de invasión a un espacio que ya no es tuyo, y al que jamás te habría invitado…

Ahí están tus palabras,
y al leerte,  no creo que entiendas ni hayas entendido alguna vez en todo este tiempo, en toda una vida casi… todo lo que me costó lo que pasó con vos…

Todo el amor que me costó dejarte ir,  perdonarte, entenderte,
todo el dolor,
todas las formas en que me quebraste cada vez que te fuiste,
cada vez que no me elegiste,
y cada vez que volvías como si nada, o como si todo.

Tal vez  olvidaste que la última vez te pedí que no volvieras jamás  a menos que supieras qué querías de mí…

Tal vez supiste que ya me había olvidado de vos,
de tu vida, de tus cosas, de tu intermitencia,
de tu forma irreal de pretender que esté en tu vida sin estar…
tal vez no entiendas que yo ya me había alegrado de tu continua felicidad sinceramente,
porque siempre te quise tanto que me importó más tu felicidad que la mía…

Tal vez fue entender que ya había seguido mi camino…

Quiero que sepas que no te guardo. No te guardo nada: ni rencor, ni dolor, ni cariño…

De vos (y de lo que fuimos, o lo que fuiste para mí) solo quedan todas las palabras que te escribí hace veinte años… o diez, cuando la vida nos reunió para despedirnos.
(si hubiera sido para otra cosa, si hubieras querido que fuera otra cosa, todo era posible).
No me engaño más creyendo que algo no es porque es imposible…
hoy se (y no gracias a vos) que es lo que no queremos lo que realmente se vuelve imposible,
todo lo demás no…
todo lo demás, si se quiere, es… se alcanza, se hace…se logra.

Hoy sé que nunca fui lo que querías… (aunque esas fueran exactamente tus palabras esa última vez que nos vimos frente a frente).

Hoy sé que no es verdad…
que las palabras vacías de actos se diluyen en el tiempo y el significado.
que tus palabras ya no significan nada.
que las mías, las que te escribí alguna vez, solo cuentan una historia triste, llena de dolor y desencuentro de la que me despedí hace tiempo.

No quiero volver a abrirla, ya no soy esas heridas.



Susana Buisson. (18 de Marzo, -para vos se cierra este blog-)

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