INFILTRADO


Te vas colando en mis rendijas...
No se cuál es el misterio detras de las frases que no nos decimos jamás.

Te vas sorprendiendo de lo obvio.
No se cuál es el temor de reconocer lo que ya se dibujó entre vos y yo.

Muero por quebrar el silencio,por acorralar tus palabras descuidadas,
por ganar esta guerra de sutilezas y entrar.

Tu cerco, igual de infranqueable,desaparece a veces frente a mi y te vuelcas como un cántaro, 
dejando correr  sin saberlo tantas cosas, que solo me permitís recibir en silencio.

Mis palabras te espantan: 
dan nombres a lo que no admitirías nombrar y se dibuja en tu cara,
o en la cadencia de tu voz trasnochada...

Tu determinación de no verme es un espejo de la mía por no mirarte.
Si te miro, me descubro deseando algo  que no se si me darás,
y temiendo perder lo que ya tengo, no arriesgo.

Prefiero ver las diferencias,  
y agrandar el abismo que separa tu orden de mi inconciencia.

Ya quiero dejarte entrar a mi casa vacía, y no decides empujar la puerta. 
No quiero llamarte yo.

Ya quiero decirte que muero por que me veas de frente,
como yo me niego a verte,
aunque a veces logres colarte y el alma me tiemble en un tono desconocido,
obligandome a retraerme,a guardar el grito.


A esperar hasta que aceptes  lo que hay...
y que no es poco.

10/11/2009. Susana Buisson.

Comentarios

Entradas populares