Caparazones y espejos
No hay palabras para el silencio
de tus manos jugando con mi piel.
A veces busco en tus ojos y me veo.
Tu rostro se guarda los secretos
y el mío se convierte en un espejo.
Nos arde la piel, nos quema en todo el cuerpo.
Y si sentir es un dolor, o un placer infinito:
me muerdo los labios,
me guardo el grito,
me resguardo de tus ojos abiertos
en un caparazón de silencios.
Te miro y no quiero que sepas.
No quiero verme buscando respuestas
en el fondo vacío de
tus ojos abiertos.
Yo nunca pregunto,
y vos nunca escuchas
y vos nunca escuchas
en este acuerdo espontáneo
de verdades a medias,
y mentiras sin decir.
y mentiras sin decir.
No hay voces que repitan en voz alta
lo que le dice tu piel a la mía.
Apenas un espejo,
que va desde esa chispa en tus ojos
a la sonrisa que a veces se refleja
en el fondo de los míos.
Vos y yo huimos de lo mismo.
A veces sucede al mismo tiempo:
que nos caemos de nuevo
en el abismo de este juego
donde bailan silencios infinitos,
(Vos para mi. Susana Buisson 25 de Septiembre)



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