ENCUENTRO
Te olvido
Me dejo llevar por el
tiempo,
absorta en una marea de rutina y silencio,
donde abunda la ausencia de nuestras voces,
alimentando la ausencia de mí.
Te olvido,
y me vuelvo un eco de las cosas,
De algún modo
tu silencio me vacia de sensaciones,
tu silencio me vacia de sensaciones,
Voy y vengo, eternamente, sin sorpresas.
Me quedas mirando así,
y me encuentro.
Con vos frente a mi, con tus ojos viéndome,
me distingo de repente viva, vibrante,
despierta de anhelos.
Tu mirada inquieta me recorre,
dibujandome todos los bordes.
Mi deseo emerge de tu voz quebrada,
alojándose en tus frases incoherentes,
en el grito de tus gestos,
La sorpresa lisa y llana de mi rostro frente al tuyo,
te delata una alegría que me sacude por completo,
avivando un grito ahogado, visceral,
y desde el fondo de
mi piel
se van encendiendo unas ganas de corroborarte completo,
de perder todo el tiempo del mundo en vos
De dejar que te pierdas en mi para siempre
lo que nos apaga las miradas,
lo que nos ahoga las palabras.
Tengo sed de todas tus palabras sin sentido.
De horas de tu risa clara.
De tus ojos chispeantes, y tus manos blancas.
Protesto.
Odio el tiempo transcurrido ausente,
sin esa candidez con que tus intenciones se transparentan.
Te llamo en silencio desde el fondo de mi piel.
Te grito con todos mis gestos.
Tu nombre se resbala en todas partes
Tu nombre y un anhelo que desgarra
con la conciencia de
tu piel después esta larga ausencia.
Tu boca sonriente me tienta cercana,
con tantos besos
acumulados
que mi corazón se acobarda,
resguardándome nuevamente en la distancia,
desde donde te amo,
hasta que vuelva a recordar olvidarte.


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