Mío. (Hay un segundo en el que siempre soy tuya)



Nuestras almas se alinean por instantes en una mirada
que trasciende silencios y palabras.
Te alegro. Te sorprendo. 

Te atrapo expectante de mis pasos.

Tu sonrisa estalla dibujando mil arrugas en las esquinas de tus ojos.

El color de tus labios se pierde, estirado, revelando una infinita capacidad
de mostrar alegría por mi.

Durante ese segundo en que eres completamente mío
te pertenezco.
Te entrego el corazón en el toque de mis manos temblorosas,
la voz quebrada e indecisa de reclamarte.
Las mejillas rojas.

Mis ojos, viajeros incansables, hace tiempo se reconocen en los tuyos,
me delatan a veces, cuando sonríes así,
como si yo fuera la mejor noticia de la mañana,

Me deslizo a través de ellos de incognito,
hasta abrazar tu alma inquieta, misteriosa,
y en ese instante en que somos unos y nuestras almas se tocan,
también soy completamente tuya.


Poema. Susana Buisson. A tus ojos. Mayo 2015

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