En memoria del olvido...
Tan lejos de todo como estamos ahora,
los recuerdos de lo que fuimos juntos parecen el sueño de
alguien más.
(O una de esas películas viejas que llena los ojos
de lágrimas en las partes cursis)
A veces caigo de nuevo
en esa tonta rutina de preguntarme si, de vez en cuando no te asalta
algún recuerdo, alguna pregunta. Si alguna vez no se te aparece algún destello de ese tiempo, que ya no se si existió,
o los dos creamos en nuestra
desesperación por sentir,por vivir de nuevo de algún modo, en medio de tanta agonía.
A veces me encuentro reconociendo que todavía no te puedo
soltar del todo.
Aunque leer tus letritas rojas ya no me acelere el corazón.
Aunque leer tu desamor en el final ya no me duela en cada poro, en cada respiración.
Aunque leer tus letritas rojas ya no me acelere el corazón.
Aunque leer tu desamor en el final ya no me duela en cada poro, en cada respiración.
Es como si el tiempo me hubiera el dado el don de poder
diseccionar cada frase que dijiste,
y darme cuenta de tus verdades exactas, de todas tus mentiras,
y de la indesición de
fondo que siempre guió todos tus pasos,
empujando los míos hasta que nada quedó en pie…
empujando los míos hasta que nada quedó en pie…
Si tuviera que juzgarte por tus palabras te odiaría tanto…
Sin embargo sigo juzgándote por tu corazón,
(o por el mio,)
que aun guarda celosamente todos, y cada uno de esos pequeños actos tuyos,
que alguna vez iluminaron mi
día,
junto a todas esas malas decisiones que tomaste porque me
amabas.
(Aunque no entendieras ni aun entonces que era eso)
Nada más importaba,eso era todo, nada más,
nada menos...
Susana Buisson. Abril de 2013. A vos, sombra perpetua, mi otra mitad.


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