Lo complejo de lo simple.
Somos esclavos de todo lo que odiamos alguna vez:
los silencios prolongados,
las palabras triviales,
las ofertas subliminales,
las huidas frente a una posible confesión...
Tu nuevo regreso convierte mi poesía en algo repetitivo.
Me hace hablar de lo que ya dije,
remarcar fechas que ya existían, que ya eran nuestras...
Mi razón se revela ferozmente a ese vínculo atemporal que sigue uniendo nuestras almas como un hechizo.
Te presiento llegar.
Te supe de regreso por semanas.
No se qué decirte.
Odio cómo mi corazón se salta un latido por tu causa.
Odio esa capacidad que tiene de pasar por alto absolutamente todo.
Como si la ausencia no hubiera existido.
Como si hubiera soñado todo ese dolor, esa decepción...
Como si no hubiera luchado casi dos años con el corazón absolutamente vacío, roto, con la sensación de ser un solitario náufrago meciéndose en el infinito del aislamiento, de la inercia...
Como si mi existencia inerte no hubiera sido atravesada solamente por el dolor de perderte, otra vez..., en ese círculo que repites siempre.
Que conozco desde que te cruzaste en mi vida:
de Abril a Abril...,
de Octubre a Octubre,
de Dos a Dos,
como si tus cartas estuvieran marcadas,
como si más tiempo fuera muerte...
Mas tiempo conmigo, mas tiempo sin mí...
Creo fervientemente que te irás,
que esta vez intentaré no darte tanto,
que lucharé por resguardarme,
y resistir a la avalancha de emociones que despiertan en mí esas dos palabras tuyas...
Que espero ya nunca más digas... por el bien de los dos.
Susana Buisson (Octubre de 2010.)
los silencios prolongados,
las palabras triviales,
las ofertas subliminales,
las huidas frente a una posible confesión...
Tu nuevo regreso convierte mi poesía en algo repetitivo.
Me hace hablar de lo que ya dije,
remarcar fechas que ya existían, que ya eran nuestras...
Mi razón se revela ferozmente a ese vínculo atemporal que sigue uniendo nuestras almas como un hechizo.
Te presiento llegar.
Te supe de regreso por semanas.
No se qué decirte.
Odio cómo mi corazón se salta un latido por tu causa.
Odio esa capacidad que tiene de pasar por alto absolutamente todo.
Como si la ausencia no hubiera existido.
Como si hubiera soñado todo ese dolor, esa decepción...
Como si no hubiera luchado casi dos años con el corazón absolutamente vacío, roto, con la sensación de ser un solitario náufrago meciéndose en el infinito del aislamiento, de la inercia...
Como si mi existencia inerte no hubiera sido atravesada solamente por el dolor de perderte, otra vez..., en ese círculo que repites siempre.
Que conozco desde que te cruzaste en mi vida:
de Abril a Abril...,
de Octubre a Octubre,
de Dos a Dos,
como si tus cartas estuvieran marcadas,
como si más tiempo fuera muerte...
Mas tiempo conmigo, mas tiempo sin mí...
Creo fervientemente que te irás,
que esta vez intentaré no darte tanto,
que lucharé por resguardarme,
y resistir a la avalancha de emociones que despiertan en mí esas dos palabras tuyas...
Que espero ya nunca más digas... por el bien de los dos.
Susana Buisson (Octubre de 2010.)


Comentarios