Podria quedarme indefinidamente asi...
suspendida...
flotando en la brisa que dibujan tus manos,
a la deriva,
siguiendo los rastros que tus dedos sin rostro
dejan sobre el piano...
Las imágenes vienen a mi,
encadenadas a esta cadencia mágica,
anudadas a infinidad de emociones viejasy tesoros enterrados,
amarrados en el fondo de la memoria,
debajo de la piel que creia inerte...
despues de tantos años sin recordar.
Por momentos me parecen imagenes tan nuevas...
y me engaño,
hasta que mi memoria me transporta de nuevo hasta aquel cuarto,
donde tenia una estrella atrapada en el recuadro de mi ventana.
mi estrella magica...
la que siempre tuvo nombre...
¡Ttan lejos de mi todo eso!
La magia del arbol,
sus sombras siniestras en las noches frias,
su arrullo susurrante en las ardientes noches de verano,
siempre calmando mi locura, o despertandola...
El eco del llanto de mi alma que sangraba por primera vez,
aprendiendo ese camino de la tristeza que seguí por años...
que me llevó despues a enterrar el háito de soñar despierta
con tu melodia.
y engañarme con que eso era vivir...
Ahora no importan ni el rostro ni el nombre del dueño de esas manos
que hacen que mi alma baile de nuevo,
tampoco interesa si algun dia se vuelven palabras
las imágenes que me pueblan ahora mismo,
mientras viajo a la deriva
como hoja en el viento,
Inundándome de tantas emociones encontradas
que temo quebrarme en mil destellos,
y desaparecer de nuevo.
Susana Buisson. (verano 2011)



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