BENDICIONES
No permitas Señor que una pequeña maldición
me aleje de la alegría de Tus bendiciones!!
Es difícil contar las bendiciones
cuando una maldición pequeña e insignificante
toma tanto espacio que nos nubla el horizonte…
No permitas que mis ojos se nublen y no pueda verte en cada cosa
No permitas que mi corazón flaquee y no pueda adivinarte
detrás de cada cosa resuelta,
de cada noticia, de cada acto generoso,
de cada respuesta anticipada a mi pedido,
a mi pensamiento, a mi preocupación…
Que no se me escape Tu esencia
detrás de cada palabra amigable,
de cada presencia incondicional,
de cada acto simple que me devuelve la alegría,
la esperanza, la sonrisa…
Es difícil estar quietos y mirar
como Tu peleas nuestras batallas,
mantener las manos en los bolsillos,
soltar las piedras y la honda,
esperar simplemente en Ti y en tus oportunas respuestas,
tan lentas a veces para nosotros, tan difíciles de comprender,
tan claras y simples a veces que no nos parecen tuyas,
porque esperamos algo más espectacular
y Vos te acercas en lo simple,
en lo maravillosamente cotidiano,
volviendo lo común espectacular.
¡No te alejes de mi, oh Dios,
no permitas que mis ojos estén ciegos a Tu presencia!!
No dejes que mi corazón olvide
los grandes hechos que ya vimos juntos en esta vida.
No dejes que olvide Tus misericordias,
Tus actos de amor, Tus bendiciones pasadas…
No apartes Tu rostro de mí,
no mires mis manos manchadas, mi corazón roto, mi cuerpo gastado.
¡Mi impaciencia, mi incredulidad!!
Dame sabiduría para entenderte, para aprender de Ti,
paz para aguardarte, esperanza para seguir peleando las batallas que me tocan a mi,
paciencia, para esperar que Tú termines con las batallas que son solamente tuyas…
Enséñame a contar Tus bendiciones,
a guardarlas como tesoros, a compartirlas como regalos de esperanza
para los que también te aguardan.
Gracias por los que comparten sus bendiciones conmigo,
porque aumentan mi esperanza
y alargan mi paciencia para aguardar Tus respuestas,
Tus hechos, Tus milagros para mí.
Gracias por los que pones en mi camino para compartir mis bendiciones,
si vuelven a sus casas con esperanza
hacen que mi corazón se alegre en Ti,
que eres el Dador de la esperanza.
Que eres el Dueño de las bendiciones, y tendrás más para darme
y más para darles a cada uno de los que te buscan.
¡No permitas que una pequeña maldición
me aleje de la alegría de Tus bendiciones!!
Amen.
me aleje de la alegría de Tus bendiciones!!
Es difícil contar las bendiciones
cuando una maldición pequeña e insignificante
toma tanto espacio que nos nubla el horizonte…
No permitas que mis ojos se nublen y no pueda verte en cada cosa
No permitas que mi corazón flaquee y no pueda adivinarte
detrás de cada cosa resuelta,
de cada noticia, de cada acto generoso,
de cada respuesta anticipada a mi pedido,
a mi pensamiento, a mi preocupación…
Que no se me escape Tu esencia
detrás de cada palabra amigable,
de cada presencia incondicional,
de cada acto simple que me devuelve la alegría,
la esperanza, la sonrisa…
Es difícil estar quietos y mirar
como Tu peleas nuestras batallas,
mantener las manos en los bolsillos,
soltar las piedras y la honda,
esperar simplemente en Ti y en tus oportunas respuestas,
tan lentas a veces para nosotros, tan difíciles de comprender,
tan claras y simples a veces que no nos parecen tuyas,
porque esperamos algo más espectacular
y Vos te acercas en lo simple,
en lo maravillosamente cotidiano,
volviendo lo común espectacular.
¡No te alejes de mi, oh Dios,
no permitas que mis ojos estén ciegos a Tu presencia!!
No dejes que mi corazón olvide
los grandes hechos que ya vimos juntos en esta vida.
No dejes que olvide Tus misericordias,
Tus actos de amor, Tus bendiciones pasadas…
No apartes Tu rostro de mí,
no mires mis manos manchadas, mi corazón roto, mi cuerpo gastado.
¡Mi impaciencia, mi incredulidad!!
Dame sabiduría para entenderte, para aprender de Ti,
paz para aguardarte, esperanza para seguir peleando las batallas que me tocan a mi,
paciencia, para esperar que Tú termines con las batallas que son solamente tuyas…
Enséñame a contar Tus bendiciones,
a guardarlas como tesoros, a compartirlas como regalos de esperanza
para los que también te aguardan.
Gracias por los que comparten sus bendiciones conmigo,
porque aumentan mi esperanza
y alargan mi paciencia para aguardar Tus respuestas,
Tus hechos, Tus milagros para mí.
Gracias por los que pones en mi camino para compartir mis bendiciones,
si vuelven a sus casas con esperanza
hacen que mi corazón se alegre en Ti,
que eres el Dador de la esperanza.
Que eres el Dueño de las bendiciones, y tendrás más para darme
y más para darles a cada uno de los que te buscan.
¡No permitas que una pequeña maldición
me aleje de la alegría de Tus bendiciones!!
Amen.
Susana Buisson. 2007.



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